jueves, 11 de febrero de 2010

CUANTO NOS PARECEMOS?

No sé si habrán visto la propaganda del especial de Presidentes de Latinoamérica (viernes 23:30Hs, Canal 7) sobre Cristina Fernández. Realmente no hay mucho para analizar, es solo una propaganda, pero de todas formas hubo algo que me hizo ruido. Además de confesar que solo tuvo miedo durante la última dictadura militar y de contar que era una adicta al estudio, la presidenta afirma que jamás en la historia de Latinoamérica los presidentes de la región se han parecido tanto a sus sociedades como en la actualidad. Afirmación por cierto con la que se incluye a sí misma.

Estuve pensado respecto a como desasnarme sobre la recepción que pudo haber hecho la propia sociedad sobre estas palabras, y se me ocurrió subir una encuesta al blog al estilo: "¿En qué cree que se parece usted a la Presidenta de la Nación?". Con un número determinado de respuestas predefinidas. Pero es claro que en este caso el resultado de la encuesta va a depender más de la mente de quien la elabore que de quien responda.

Por eso lo mejor en estos casos es remitirse a los hechos, y si no contamos directamente con ellos, nos queda entonces creer en la palabra del otro. Por eso les dejo para que lean un fragmento de la entrevista realizada a Hugo Yasky (Secretario general de la CTA) publicada el domindo 7 de febrero en el suplemento Enfoques del diario La Nación:

Entrevistador: -¿Qué sintió al enterarse de que Néstor Kirchner compró 2 millones de dólares?

Hugo Yasky: -Mas allá de que se pueda demostrar que es legal, que está dentro de las posibilidades de la actividad empresarial, es un acto que le resta sustento ético al ex presidente y a su discurso de la distribución de la riqueza, de la transformación. Es una tremenda incoherencia. Los argentinos nos debemos la posibilidad de tener un presidente de la Nación que viva como cualquier persona común. La única vez que estuvimos con la presidenta de la Nación nos dijo: "Vamos a hablar claro, ninguno de nosotros vive como nuestros representados". Fue un momento muy tenso porque le dijimos: "Perdone, pero todos los que estamos acá, del primero al último, vivimos exactamente como los que representamos". Creo en esa ética como parte esencial de la construcción de un cambio político. Un cambio político no se logra simplemente con documentos, con liturgia, con discursos: hay que empezar a construir desde la forma en que uno vive. Lo de Kirchner demuestra por qué muchas veces existe inconsistencia entre lo que dice y lo que se hace.
GERMAN DOMINGUEZ

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